Por Mauricio Runno
Una nueva industria florece actualmente en Mendoza. De seguir así en un futuro no lejano ocupará un puesto prominente. (el augurio de 1900 en Mendoza caló hondo)
Nos referimos a la fabricación del champagne mendocino, que cada día adquiere mayores proporciones. O espumante de Mendoza, ahora que las denominación son tan celosas del terroir.
Esta publicación que ha sido escrita y publicada en 2010 está siendo utilizada sin crédito alguno por municipios de Mendoza que desprecian el trabajo y el rigor de la búsqueda histórica. Resulta que ahora todos saben lo que nunca descubrieron ni se encargaron de apoyar para que saliera a la luz de modo más profesional. Se hace a la mendocina, a la criolla, como lo demuestra la municipalidad de Guaymallén adjudicándose vaya a saber qué cuernos.
Detallemos la Bodega, según la crónica de época
En el departamento de San Martín está situada. Sus propietarios son los conocidos industriales señores Von Toll y O. Bongart. De 1901 data el año de su fundación, siendo fundador el Sr. Von Toll.
La edificación de la Bodega y dependencias abarca una porción igual a una hectárea y media de tierra.
La Bodega se subdivide en dos partes. Una ocupada por los enseres necesarios a la fabricación del champagne y otra a la del vino.
Las marcas de champagne corresponden a los nombres “Presidente”, “Barón Von Toll” y “Gran Espumante”.
La fama que han adquirido estos productos es importantísima.
Con efecto, su aceptación es enorme. La fábrica resulta impotente para satisfacer a los consumidores.
En los centros más aristocráticos el champagne mendocino encuentra una demanda superior a lo concebible.
Se exporta a todas las provincias de la República, y a varias naciones de la América del Sud. Esto da una idea de su calidad y del prestigio que ha adquirido en breve tiempo por sus excepcionales condiciones de elaboración.
La fábrica se compone de un cuerpo de elaboración, uno de fermentación por último con un gran cuerpo para envases y maquinarias y uno de expedición.
La fabricación se efectúa por el sistema antiguo francés: fermentación en botellas, con levaduras seleccionada e importada de la misma Champagne, siendo así la fermentación natural y todo trabajo, obra de mano.
La calidad del Champagne rivaliza, ventajosamente, con el extranjero. Hoy, a las marcas reputadas se prefiere la “Presidente”. Tal es el prestigio que ha logrado.
Se elabora 300 cajones por meses los que son inmediatamente distribuidos.
La Bodega para la fabricación del vino, tipo francés, consta de cuatro cuerpos: Uno de fermentación y tres de conservación.
Tiene un departamento de modernas maquinarias, las más perfectas, y una instalación completa de frigoríficos.
Se elaboran cuatro mil hectolitros por año.
Las viñas propias representan 20 hectáreas.
El señor Juan Von Toll, fundador de este importante establecimiento, nació en Alemania el año 1859. Llegó a la República el año 1881.
Barón alemán
Juan Von Toll ha sido concejal, y ha colaborado en las revistas vinícolas alemanas, llamando la atención por el gran caudal de conocimientos que encerraban sus artículos y la galanura con que eran escritos.
El barón Von Tell es una personalidad industrial, intelectual y científica de nota. Son muchos los trabajos que ha realizado para acreditar su personalidad en esas formas.
Es un hombre trabajador y entusiasta. Un verdadero yanquee capaz de arriesgar las más arduas empresas por difíciles e impracticables que parezcan.
El champagne que elabora fue premiado en la Exposición de Mendoza en el primer premio entre todas las bodegas.
En el local de la Exposición existía una gigantesca botella de la forma y marca que se estilo en el champagne “Presidente”.
Fuente: Album del Centenario, Buenos Aires 1910
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